Pasar de la observación a una prueba acotada en su mesa
Si su equipo ya discute cómo incorporar señales conductuales al flujo de órdenes, el siguiente paso razonable no es comprar una plataforma ni firmar un compromiso: es revisar juntos un escenario concreto. Podemos tomar su configuración actual de puestos, el tipo de instrumentos que operan y las restricciones de privacidad que ya tengan definidas, y contrastarlas con lo que un sistema de visión por computadora puede medir de forma confiable y qué conviene descartar.
La conversación sirve para eso: para saber si la frecuencia de parpadeo, los microajustes de postura y la latencia entre estímulo y respuesta aportan algo útil en su contexto, o si los límites de la captura óptica hacen que el esfuerzo no se justifique todavía.